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¿Cuando es caro un restaurante?

Si piensas que un restaurante es caro porque cuesta mucho dinero comer en él, deja de leer. Si como yo, piensas que lo caro o lo barato depende de lo que te den a cambio, te invito  a leer mi reflexión.

Es obvio que el precio importa a la hora de pagar la cuenta y depende del bolsillo de cada uno, pero también de lo que valoremos la comida.

Recuerdo dos casos extremos de algo que me pareció caro, aunque estuviese al alcance de mucha gente.

En el Hostal La Gabina, en S’Agaró, pagué por un sándwich mixto 19€. Ya me escamó que la carta estuviese en ruso y al ver los precios confirmé que aunque esos 19€ no suponían un quebranto para mi bolsillo, me helaba la sangre pagar semejante cantidad por dos rebanadas de pan de molde y su relleno de jamón y queso.

En el restaurante japonés Blue Ribbon en Nueva York, pagué 16$ por un trozo de sashimi de atún español. Una tontería, lo sé, viviendo en España y comiendolo habituslmente, pero era una manera de promocionar España.

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Estos ejemplos de comida cara aunque “asequible” se pueden comparar con los restaurantes de moda donde se cena por 30€ En un local muy trendy, donde no hay dos sillas iguales y donde se hace imposible mantener una conversación en un tono normal porque el ruido ambiente lo impide. Aprovecho para hacer saber a decoradores y arquitectos que muchos proveedores suministran material fonoabsorvente asequible y a buen precio.

Este tipo de locales no suelen gustarme. La comida no es de calidad, los camareros poco profesionales y el ruido, como he dicho, molesto. Por todo esto me parecen caros y si alguna vez me veis en uno, tened por seguro que no lo habré elegido yo.

No obstante, debo decir que si están llenos es porque el concepto gusta a la masa y seguramente el delicado sea yo.

¿Es caro pagar 200€ por comer en Arzak?

Es para la mayoría de los morrales un esfuerzo económico importante, incluido yo, por supuesto, pero a pesar de haberlo visitado con escepticismo, salí desarmado de prejuicios y encantado con la experiencia y es que algo tendrá el agua cuando la bendicen…

D’Stage es otro ejemplo de un lugar no apto para todos los bolsillos que merece la pena conocer. Platos sorprendentes, servicio amable y cercano y ambiente relajado. Uno sale de allí contento a pesar de haber pagado un buen dinero por comer.

Un ejemplo de restaurante que cumple las tres bes de bueno, bonito y barato es para mi Ronda 14 en Madrid. Platos de fusión Nikkei asturiana a precios muy razonables, con un servicio rápido y una pequeña alegría al traer la cuenta. Otro lugar del que salgo siempre feliz.

Existe otro tipo de restaurantes en los que la decoración es espectacular, tanto como sus precios. Es una lástima que el producto o la escasez de las raciones no acompañen. Como dice un amigo, «exquisito, pero escasito». Esos son los más caros de todos.

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